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Ruta playera: no solo de pescado vive el hombre

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Nos ponemos el bloqueador, cogemos las sayonaras y tomamos la carretera al sur. Las playas nos tientan y vamos a descubrirlas. Los fines de semana se convierten en el centro de la parranda: discotecas con DJ’s, música pachanga y bandas locales. De lunes a viernes, es un buen momento para gozar de la tranquilidad y la atmósfera familiar de las playas. Si vamos a sus orígenes, encontramos que Punta Hermosa, Punta Negra y San Bartolo se encuentran entre los primeros balnearios del sur. Sus fundadores: familias de orígenes italianas. Mientras que Santa María nació como un proyecto privado.

¿Qué destaca en cada uno? El surf ya es sinónimo de Punta Hermosa a donde cada año llegan cientos de tablistas. Sofía Mulanovich, nuestra reina y campeona mundial de surf, volvió a su ciudad natal para instalar su academia. Ten cuidado si te metes al mar de Punta Negra pues sabemos lo bravo que es. Tómate una foto en el antiguo Castillo Melgar (ahora convertido en El Castillo Restobar). Su curiosa arquitectura y decoración, en base a piezas de otras casas y casonas, lo convierten en un atractivo escenario.

La historia de San Bartolo inició varios siglos atrás pues albergó a la civilización Curayacu (maestros ceramistas y pescadores). Disfruta de un paseo en bote a la isla Pachacámac o contempla el atardecer, con tu pareja, desde el malecón. Los deportistas tienen dos escapes en Santa María: los automovilistas en La Chutana y el Aeroclub para quienes prefieren el paracaidismo o vuelos en aviones ultraligeros. En la playa hay más que solo ir a broncearse.

Nos escapamos a las playas del sur en busca de sol, surf y adrenalina. Balnearios como Punta Hermosa, Punta Negra, San Bartolo y Santa María combinan la sensación de pueblito -donde todos se conocen- con la parranda que llega con el fin de semana. Estas playas son para surfistas y apasionados por los automóviles gracias a la cercanía de La Chutana. La carta marina no es la única opción que encontramos. Hay espacio tanto para los carnívoros como para los vegetarianos, jugos bien servidos y helados artesanales. Para todos los gustos.
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    • Don Nico

    La carne reina en Don Nico. Sebastián y Nicanor González crearon el restaurante de carnes y hamburguesas, hace tres años, en honor a su padre todo un señor parrillero. Su carta es sencilla: trabajan distintos cortes con la carne Angus (Certified Angus Beef). La estrella de la casa es el flat meat o tapa de vacío (350 gr.). También ofrecen bife angosto (450 gr.), bife ancho (500 gr.), entraña (350 gr.), asado de tira sin hueso (350 gr.), tapa de vacío (350 gr.) y bife de vacío (350 gr.). Mientras que las hamburguesas tienen 250 gr. de carne. Para complementar, unas ensaladas y guarniciones. De tomar unas cervezas artesanales (tienen Sierra Andina y Barbarian) o un vino.

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    • Qiatta Café

    Este verano, Jorge Betetta abrió su propia cafetería donde ofrecer su línea de charcutería. Es un buen lugar para desayunar unos tamales y sánguches con café. Hay ensaladas para el almuerzo y piqueos para la media tarde. Para saciar la sed, una jarrita bien helada con uno de sus macerados de chicha, kion u orejones de albaricoque. Los fines de semana hay noches temáticas: rolls, causas, pulpo al olivo, etc. Si bien el café se encuentra dentro del Club Social y Deportes de Punta Negra, no se preocupe que don Jorge estará encantado de invitarlo a la mesa.

     

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    • La Huaralina

    Hace unos 15 años, la señora Carmen Calderón llegó de su natal Huaral para abrir una frutería en San Bartolo. El negocio creció e inauguró una juguería al costado. Piñas, uvas, plátanos, papayas, manzanas, melones, granadillas, mangos, chirimoyas, fresas hasta pitahayas cubren sus estanterías. Los jugos son preparados al instante y si quieres un surtido que no está en la carta doña Carmen lo hará al momento. Este también es un buen lugar para el desayuno. Recomendamos acompañar las bebidas con unos tamales, un asado o chicharrones.

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    • Heladería Uzal

    El ojo engaña, el paladar no. Cuando abrieron la heladería artesanal, Filippo Manenti y Janine Uzal se encontraron con dos problemas: los peruanos se dejan llevar por la vista y, básicamente, solo quieren tres sabores: lúcuma, fresa y chocolate. Ellos educan a los clientes dándoles a probar algunos de los más de 60 sabores creados. En el 2011 abrieron Uzal que combina la receta italiana del padre de Filippo con los sabores peruanos. En la carta encontramos 46 helados de crema (donde encontramos desde algarrobina y queso helado hasta amaretto y sambayón). También hay 17 sorbetes (todos de frutas y sin leche), helados con licor y lights. Al mismo tiempo ofrecen café de Villa Rica y algunos postres.

     

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    • La Cosecha

    Octavio Van Praag y Mariana de la Puente comparten labores en la cocina del restaurante orgánico de Punta Hermosa. Son creaciones caseras que capturan los sabores encontrados en sus viajes por la India y Tailandia. Su propuesta es 100% vegetariana orgánica y el menú varía cada día. Hay una sopa, una ensalada y un plato de fondo. Ellos promueven el consumo de productos peruanos como la leche de pecanas o castañas además de la quinua, kiwicha y cañihua. Su hija, la pequeña Elena, estará encantada de recibir a otros compañeros de juegos. Para ellos hay un cuarto con pizarra para colorear, un librero con cuentos y nubes que cuelgan del techo.

     

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    • Chelulo’s

    Unas dos décadas atrás, Carlos Eduardo López abrió el restaurante cuya fama, asegura, se debe a los pescados y mariscos frescos que compra todos los días en el terminal pesquero de Villa María del Triunfo. En sus platos marinos usan tres pescados: la corvina, corvina dorada o charela y la chita. Con esfuerzo, han abierto un Chelulo’s 2, detrás del primer restaurante, a cargo de su hijo.

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    • Rocío

    Samuel Haro y Esther Bardales decidieron bautizar el restaurante con el nombre de su primogénita. En la década del noventa, las especialidades eran la suprema y el pollo a la plancha (bien servidos con su arroz y papas fritas) además del arroz a la cubana. El local se expandió, al igual que la carta, y en el 2008 se añadieron los platos marinos. Trabajan con tres pescados: perico, corvina y lenguado que se convierten en todo tipo de contundentes platos. “No hay nada gourmet. La gente quiere comer”, sentencia Don Samuel.

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    • Doña Chela

    Durante el verano, encontramos a Doña Chela en su restaurante de Punta Negra; el resto del año se queda en Surco. Ella aprendió a cocinar en su hogar en El Guayabo (Chincha). Famosos son su seco con frejoles además de su cau cau -platos contundentes- y más rico su combinado de cau cau, seco y frejoles (con su arroz más). Por la noche, alrededor de las 7 p.m., enciende la parrilla para preparar los anticuchos, choncholí, pancita y hasta picarones.

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