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Mistura: favoritos de hoy y siempre

Hacemos un ejercicio de memoria culinaria. ¿Qué restaurantes formaron parte de Mistura en los últimos años? ¿Quiénes nos sorprendieron y qué platillos queremos probar una y otra vez? Las siempre pedidas brasas y, por supuesto, la comida de la calle en todas sus versiones -de carretilla a food truck- han dejado el corazón y paladar contento a miles de peruanos y extranjeros. A puertas de la novena edición de la feria gastronómica -que este año será la gran anfitriona de las cocinas milenarias- decidimos ir en busca de nuestros favoritos de hoy y siempre. Incorporamos locales que la rompieron en el 2015 y, algunos, con los que nos reencontraremos en el 2016. En tanto, visítelos en sus propias cocinas y vaya a Mistura para pedir un repeticuá.

¿Qué restaurantes formaron parte de Mistura en los últimos años? ¿Quiénes nos sorprendieron y qué platillos queremos probar una y otra vez? Las siempre pedidas brasas y, por supuesto, la comida de la calle en todas sus versiones -de carretilla a food truck- han dejado el corazón contento a miles de peruanos y extranjeros. Ahora los hallamos en sus propias cocinas antes de reencontrarnos con ellos nuevamente en Mistura.
  • Cremoladas Angélica

    Antes de su participación en Mistura, su negocio no tenía nombre. Desde el 2009 se empezó a llamar Cremoladas Angélica y los clientes llegaron en su búsqueda para disfrutar de sus más de 40 sabores. La historia de éxito comienza cuando Angélica Obregón se instala en La Molina para vender fruta. De la carretilla pasó a una bodega, pero con la llegada de los supermercados la venta bajó. La fruta se quedaba y se le ocurrió preparar cremoladas. Las vendía a 50 céntimos el vaso… pero no había compradores. Unas clases en la Universidad Agraria le sirvieron para aprender a obtener el néctar de cada fruta y, por su cuenta, a convertirlo en deliciosas cremoladas de arándano, mango, fresa, granadilla, chirimoya y muchos muchos sabores más. La historia de Angélica aún se escribe.

  • Tradición Wanka

    Cocinero y negociante huancaíno, Grover Casas se dejó conquistar por la sazón de su tierra donde ya cocinaba para fiestas y eventos. Cuando llegó a Lima, junto con su esposa Janeth Chávez, decidieron abrir un puesto de comida a la puerta de su casa -frente al mercado de San Diego en San Martín de Porres- los fines de semana. Desde el 2010 no faltaron las delicias wankas: caldo de cabeza de cordero, caldo de mote y, por supuesto, el señor chancho jugoso y crocante, acompañado de papa huayro, crema de rocoto y sarza criolla. Llegaron a Mistura en el 2012 y gracias a esa participación abrieron su local donde te reciben con un aperitivo (anisado o vino) de cortesía.

  • Yuquitas fritas Lyn Lyn

    La historia de Saura Huaringa y Gilberto Urbano está fuertemente entrelazada con las yuquitas, negocio al que le ponen tanto cariño. Ambos vienen de una familia de ‘yuqueros’ y se conocieron durante una reunión de la asociación. Así nacería el amor. Desde hace más de 20 años, Saura se dedica al negocio, ya una comerciante formal, siguiendo la tradición de su abuela y madre. ¿El precio de este dulce? Una luquita. Desde el 2013 sus yuquitas fritas (de harina, no de yuca) son la sensación en la feria junto con sus bombitas fritas rellenas de manjar. ¿Qué otras sorpresas presentará a continuación? Nos comenta que pronto abrirá un puesto en el Centro de Lima. A no perderle la pista.

  • Anticuchería Juancito

    “Esto viene de familia”, recuerda don Juancito quien aprendió la tradición anticuchera de su tío y este, a su vez, de su tía. De raíces cusqueña, Juan Tumpay Sarmiento llegó a Lima a los 15 y su tío lo tomó de pupilo para que “nunca le falte plata en bolsillo”. Para los ochenta consiguió un local en Jesús María y, décadas después, su buena sazón sería reconocida en el concurso Nuevo Talentos Mistura 2013. Allí conquistó a todos con sus jugosos anticuchos sazonados con un ingrediente clave: la sal de Maras. Desde entonces forma parte de su receta junto con el cariño (infaltable) para preparar los platos y atender a los clientes. También ofrece mixtos (de lo más populares) que combinan los anticuchos con rachi, pancita, choncholí y mollejita. En el restaurante trabaja toda la familia: don Juancito, su esposa, su hijo Arturo y su sobrino.

  • Picarones Lina

    Lina Montedoro, experta picaronera, reinventó los tradicionales dulces y apostó por una fórmula innovadora: picarones de quinua y de maíz morado combinados con miel de maracuyá o de chicha. En Mistura, donde su nombre ya es conocido, la incentivaron a abrir las puertas a la creatividad y junto con su hijo Edgar Gallardo, egresado del Instituto de Cocina Pachacútec, creó estas delicias. Ella pone la experiencia y él la ciencia. Hace poco instaló una segunda carretilla -son más de 30 años que inició en el Mercado Satélite Santa Rosa (Callao)- en el Centro Cívico y pronto tendrá otro puesto en Ventanilla. “Este es mi momento”, dice una sonriente Lina.

  • La Chinita

    “Nadie me va a detener hasta el día que yo misma lo decida”. Este es el mantra de Bertha Chávarri, más conocida como la Chinita, mujer luchadora cuya misión es nutrir a sus clientes con sus cálidos emolientes y contundentes quinuas. Su hermano Germán fue su maestro en el negocio de los emolientes, años después se independizó y consiguió su primer puesto en la Av. Venezuela. Ahora la encontramos la Av. El Ejército y los domingos en las Ferias Agropecuarias Mistura. En el 2014 fue su primera participación en Mistura y rayó gracias a sus emolientes frutados de tamarindo y limón, aguaymanto, maracuyá, entre otros. Pruebe la quinua frutada o la especial. La Chinita no para.

  • Food truck Con-Tenedor

    Fueron la sorpresa que nadie pudo haber previsto. Recién formados, el cuarteto de Con-Tenedor dio el gran salto en la feria (2015) atendiendo a más de 1.000 personas en un día en busca de sus especialidades: carnes al cilindro y hamburguesas. La papuchi -suerte de salchipapa hecha con pollo, panceta y chorizo al cilindro con papas nativas-  fue la consentida gracias a que es perfecta para picar. Piense en este food truck como un mini restaurante sobre ruedas donde ves cómo preparan la comida, conversas con el cocinero y disfrutas de una experiencia gourmet. De su primer camioncito Volkswagen pasaron a tener cuatro diferentes unidades con los que circulan por conciertos y eventos. El sueño a cumplir: que los diversos food trucks paseen por las calles limeñas y sorprendan a los vecinos. Un deseo que se debería cumplir.

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