< Regresar

Zoppi


Horarios de Atención:
Lunes a Sábado
11 A.M. - 16 P.M.

Gasto Promedio:
S/. 31-50

Ocasión:
- Familiar
- Cualquier Ocasión

Formas de Pago:
Efectivo

Servicios:
Reservaciones Accesibilidad
1 Estrella2 Estrellas3 Estrellas4 Estrellas5 Estrellas
Loading...

Don Beto Zoppi partió en el 2012, pero su legado permanece. Tras dejar de lado sus miedos, su viuda Graciela Castro decidió seguir adelante con el huarique que abrieron durante la década del ochenta en Breña. “Me gusta comer bien, dediquémonos a la cocina”, decidió don Alberto, hijo de italiano, cuando tenía cuarenta y pocos años. Fue así que él se empapó de libros de cocina para, a partir de ellos, crear sus propias recetas.

Comenzó con desayunos, le siguieron los menús para finalmente quedarse con una veintena de platos a la carta de los que él se sentía más que orgulloso. Porque no importaba que todos le dijeran que estaba bien, si a él no le gustaba a la basura y a volver a empezar. En ese tiempo doña Graciela no se acercó al restaurante pues a su esposo no le gustaba. Cuando se hizo cargo, descubrió poco a poco las mañas del oficio. Y para no perder el sabor, volvió a contratar a la primera cocinera que acompañó a su esposo.

Ahora ella se pone detrás de la barra, donde está la cocina, para preparar platos fríos como el cebiche. “No tengo soltura dentro de los platos calientes”, confiesa pero espera enmendar eso. La carta se mantiene tal cual la dejó su esposo: con su pulpo mediterráneo, tacu tacu con lomo y spaghetti con langostinos. Han hecho ligeras variaciones como agregar un pescado a la plancha con ensalada (por la tendencia light, apunta la señora Graciela) pero nada más extremo. Eso sí, en esta cocina nunca se sazonará ni con pimienta ni sibarita. Solo vino, azafrán, un poco de sal o caldos. Así era la receta de don Beto.

En Zoppi se atiende a puerta cerrada. Se recibe a nuevos invitados pero deben de seguir un código de vestir. Caballeros y damas, nada de shorts por favor. Las reglas de don Beto se respetan.

Cuéntanos tu experiencia