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Yogashi Patisserie


Horarios de Atención:
Martes a Sábado
11:00 A.M. - 21:00 P.M.

Domingo
11:59 A.M. - 18:00 P.M.

Gasto Promedio:
S/. 11-30

Ocasión:
- Cualquier Ocasión

Formas de Pago:
Efectivo Visa Master Card

Servicios:
Accesibilidad
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Una mirada a la vitrina de postres y quedas enamorado al instante. Te fijas en el choco dome 64 (mousse de chocolate) y se te antoja. Pero también el tiramisú de té verde y el bizcocho pecalúcuma. Es difícil elegir solo uno, mejor volvemos una y otra vez hasta probarlos todos. Carlos Yanahura abrió Yogashi Patisserie, un dulce espacio que resume tres nacionalidades: repostería francesa y técnica japonesa hecha en Perú.

El cocinero nikkei encontraría su destino en Japón. Sin conocer bien el idioma, acompañó a su esposa hasta la ciudad de Nagoya. Estaba decidido a conseguir un trabajo en su oficio aunque empezó como lavaplatos. Su adicción por la pastelería francesa -famosa por sus macarrones y trabajo artesanal- se dio cuando ingresó a ese rubro en Zephyr. “Me conquistaron la perfección y disciplina que tenían”, explica Carlos. Esas mismas características hoy forman parte de Yogashi (nombre que significa postre occidental).

Continuó su capacitación tanto en cocina, donde fue el único alumno extranjero, como en repostería; además de trabajar en una patisserie con varios locales. “Llegué a estar a cargo de 20 pasteleros japoneses. Siendo peruano, era bien raro”, recuerda divertido. El retorno se dio en el 2012. Su más dulce idea empezó con un taller en Breña, a puerta cerrada, hasta que tres años después encontró un discreto espacio en San Borja donde exhibir sus creaciones.

Carlos plasma todo lo aprendido en Japón: postres finamente decorados, idénticos unos a otros, elaborados con harina de almendra (imposible hacer repostería francesa sin ella) y té verde. También prepara su propio anko (pasta de frejol) de la manera tradicional. Frutas y granos peruanos -lúcuma, chirimoya, guanábana, mango, cacao y otros insumos de estación- sirven para completar sus recetas. La vitrina presenta de 30 a 40 postres cuya producción se demora –tome nota- entre 1 o 2 días para armar cada uno. “La pastelería no es de un día para otro”, sostiene Carlos quien invita al lector a pecar tanto con un mousse de chocolate blanco relleno de frambuesa como con un clásico macarrón.

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