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Maga… mis suspiros

  • Av. Benavides 1113, Miraflores
    243-3140

Horarios de Atención:
Lunes a Domingo
11:59 A.M. - 20 P.M.

Gasto Promedio:
S/. 11-30

Ocasión:
- Familiar
- Cualquier Ocasión

Formas de Pago:
Efectivo Visa

Servicios:
Delivery Estacionamiento Accesibilidad
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El suspiro a la limeña, protagonista de la casa, destaca por su versatilidad. Magali Jacobs decidió apostar por nuevos sabores y así encontramos un total de 18 que incluyen frutas peruanas como la chirimoya, la lúcuma y el aguaymanto. “Vas probando con diferentes frutas y con otros insumos como pecanas, café y chocolate para ver cuál queda bien. El que más se vende no es el clásico sino el de chirimoya y luego el de lúcuma. Un domingo vendemos hasta tres veces más que un martes”, comenta Magali. En este acogedor rinconcito miraflorino todo es hecho en casa: desde el fudge hasta el manjar blanco gracias al equipo que trabaja en el taller. “Cuando vendes más, te puede simplificar la vida comprar manjar blanco de bolsa y punto. Pero nosotros nos seguimos complicando la vida preparándolo”, recalca mientras los clientes van cuchareando un suspiro o probando un guargüero.

Las mañanas las dedica al taller donde ha ido creando nuevas delicias como budín de chancay, cuatro leches (le agregan una suave capa de manjar blanco), pie de mango, cheesecake blondie y bola de oro (sale los fines de semana y a pedido). “Yo me invento de todo”, comenta a propósito de su carta que cuenta con más de 40 postres incluyendo las cremoladas que aparecen cuando se acerca el verano. Ingenio y el deseo por satisfacer a sus clientes son los ingredientes que la han llevado tanto a preparar un arroz con leche de lúcuma como a rescatar recetas de antaño en el caso del huevo chimbo. “Pero no lo vuelvo a hacer porque es una pesadez”, dice entre risas.

“Jamás pensé en tener una tienda de postres”, confiesa la diseñadora gráfica convertida en emprendedora gastronómica. De satisfacer los antojos de su familia, pasó a encantar a sus amigos con sus dulces. Poco a poco, se pasaron la voz y también le pedían de clubes y restaurantes hasta que decidió abrir su tienda en el 2005. Con el tiempo fue ganando experiencia para lidiar con retos como los 7.500 suspiros que mandó a Pisco para el Rally Dakar. O el trabajo previo que debió hacer para participar en Mistura. Alquiló un frigorífico para mantener congelados tapers de manjar blanco 3 meses antes de iniciar la feria. “Un año vendí 14.800 suspiros. De un taper salen 60. ¡Imagínate la cantidad que necesitaba!”.

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