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Ku.Mar

  • Av. Oscar Benavides 5429 (ex Colonial) , Callao (Provincia Constitucional)
    464-0492

Horarios de Atención:
Lunes a Domingo
11:59 A.M. - 5 P.M.

Gasto Promedio:
S/. 31-50

Ocasión:
- Cualquier Ocasión

Formas de Pago:
Efectivo Visa Master Card

Servicios:
Reservaciones
Cheff: Kumar Paredes


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Kumar Paredes no está seguro si él encontró a la cocina o si la cocina lo encontró a él. A los 29 años, había estudiado varias cosas sin terminar ninguna. “Necesitaba encontrarme a mí mismo. No sabía para qué era bueno, no tenía norte”, recuerda sobre aquellos años. Había trabajado como mesero en varios restaurantes y después de ver un caso de éxito, decide probar con un nuevo oficio: la cocina. “Me avoqué al 100% y desde ese momento me han pasado cosas impresionantes. Muy aparte de que el negocio no haya fracasado”, dice entre risas.

No sabía trabajar los pescados y mariscos, pero estaba decidido; entonces alquiló un puesto en un mercado de Lima. “Si lo mío es la cocina, no importa si lo hago acá o en un restaurante cinco tenedores”, pensó. Han pasado siete años desde que inició su aventura y ya dio el salto del mercado al restaurante. El cocinero, nacido en Abancay, le estampó su propio toque a la comida marina combinándola con sabores orientales. “Al momento que empiezo a cocinar, como no tenía experiencia, le imprimo cosas que me agradan de la comida china (el juego de sabores) y japonesa (armonía y buen trato de los insumos). Hicimos platos diferentes y se convirtió en una cebichería que no gira en torno al cebiche”, apunta Kumar.

El rachi de lapas es su carta de presentación. Sencillo platillo al wok, con una sabrosa salsa de anticucho. Otro imperdible es el pulpo al olivo que decora con una salsa de 3 ajíes (amarillo, limo y rocoto) para limpiar el paladar. Cerramos la visita con un chaufa mar y tierra (arroz con harta verdura acompañado de langostinos y panceta de cerdo al cilindro nikkei) o una jalea de pejerrey (bañados en salsa de rocoto, mayonesa y miel de camote).

Estos son algunos de los 50 platos que encontramos en la carta. ¿Para beber? Una chicha morada heladita o una chicha de jora que prepara su tía del Cusco. No han cambiado muchas cosas desde que cambió la barra por el restaurante. Sigue conversando con sus clientes, solo que ahora le toca salir de la cocina en vez de tenerlos frente a frente. Eso sí, aprendió a trabajar su principal insumo y a respetar las vedas. ¿Y encontró su norte? “Gracias a la cocina veo un futuro menos incierto”, se despide.

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