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Mistura 2017: se repartirán 550 t’anta wawa el 1º de noviembre

Es tradición que los primeros días de noviembre las familias saluden y honren a sus difuntos. Para esta ocasión, nuestros maestros panaderos se esmeran en preparar el t’anta wawa, ese pan dulce con forma de bebé que es tanto una ofrenda para los fallecidos como un alimento que alegra el alma de los vivos. Indispensable en las celebraciones por el Día de Todos los Santos y el Día de los Muertos, este miércoles 1º de noviembre se repartirán 500 t’anta wawa a los primeros visitantes de Mistura.

La tradición del t’anta wawa entremezcla sus orígenes. Los antiguos peruanos adoraban a sus muertos y colocaban ofrendas de comida para los que partieron al más allá. El antropólogo Rossano Calvo Calvo explicó para RPP: “el hecho de colocar un pan wawa y comidas como ofrenda en un espacio social -en este caso, el cementerio- representa simbólicamente la relación estrecha que tiene la vida con la muerte para el hombre andino (…) El pan wawa (bebé) simboliza el ser que nace y la degustación representa el declive”.

Con la llegada de los españoles, se empieza a preparar el pan de trigo y, en un momento, cobra la forma de bebé que hoy conocemos. No se sabe si se dio de parte de los españoles o si los hombres del Ande lo hicieron de manera clandestina.

Hoy en día, cada región tiene su propia forma de preparar el t’anta wawa (que quiere decir niño de pan). Se usa harina de trigo, quinua, huevo, sal y azúcar, entre otros ingredientes. En Ayacucho, Arequipa, Cusco, Junín y Áncash se siente con más fuerza la costumbre. Claro, cada maestro panadero prepara la pieza de pan de forma y tamaño distinto, o con diferentes figuras: de animales como llamas o, incluso, de objetos. Todo depende de la creatividad de quien los elabora. Lejos de quedar en el olvido, esta tradición se fortalece más.

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